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El edificio del Instituto Botánico de Barcelona cumple 20 años

El Instituto Botánico de Barcelona (IBB) está de celebración. Este año 2023 se cumple el 20 aniversario de la inauguración del edificio que en la actualidad ocupa, obra del arquitecto Carlos Ferrater Lambarri, recipiente a diversos premios de arquitectura.

El singular edificio del IBB está ubicado en la parte más alta de la montaña de Montjuïc, y cuenta con una vista panorámica espectacular de la Ciudad de Barcelona y de las montañas de la Sierra Prelitoral. El edificio, situado en una parcela en la parte alta del Jardín Botánico, alberga instalaciones de laboratorios y despachos, el segundo herbario más grande del estado, una sala de exposiciones y un pequeño auditorio.

20 años de historia.

Aunque el Instituto Botánico de Barcelona tiene casi 150 años de historia, con su ori-gen en el Museo de Ciencias Naturales, no fue hasta el año 1934 que se afianzó el IBB como institución con edificio propio. Cuando, en 1930, se empezaron los trabajos de construcción del jardín botánico histórico, aprovechando las canteras de La Foixarda, el IBB se trasladó también al jardín, a unas casetas reutilizadas de la Exposición Inter-nacional de Barcelona de 1929.

A la izquierda, el edificio del IBB en el año 1940. A la derecha, el alcalde Joan Clos y el ministro Josep Piqué en la inauguración del edificio en julio del año 2003, junto con Luis Calvo, delegado institucional del CSIC en Cataluña.

Durante los años 40, y hasta los 80, el Instituto fue un centro de gestión municipal, aunque asociado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En este periodo, impulsaron al Instituto grandes botánicos como Montserrat o Font i Quer, quienes asentaron la institución y aportaron al progreso de la disciplina.

Sin embargo, es en la década de los 90 que se plantea darle una nueva forma al Insti-tuto y cambiar su categoría. En 1998 se firmó un nuevo Convenio, según el cual el cen-tro pasaba a convertirse en un Centro Mixto, formado por el CSIC y el Ayuntamiento de Barcelona. En el marco de este nuevo convenio, único entre los centros del CSIC en tener una corporación local diferente a una universidad, se plantó un granado en la parcela del jardín que el ayuntamiento cedió al Instituto. Se le encargó entonces al arquitecto Carlos Ferrater la construcción de un nuevo edificio, coincidiendo con las renovaciones del nuevo Jardín Botánico.

Un edificio de cambios.

El inicio de la obra en 1998 representó un gran desafío estructural que señalaron los compañeros del centro Geociencias Barcelona (GEO3BCN – CSIC): el terreno, históri-camente utilizado para el almacenaje de escombros, no ofrecía un fundamento sólido para soportar el peso del edificio proyectado. Para solucionar esto, se erigieron una serie de pantallas y una gran fosa de hormigón para anclar el edificio a la montaña actuando como contrapeso estructural, y a la par como gran contenedor para el depó-sito del herbario que alojaría el centro. Tras un aumento del presupuesto inicial, ne-gociación en la que intervino Jorge Fernández Díaz, por aquel entonces Secretario de Estado de Educación y Universidades, y tras 4-5 años de obras, se inauguró el edificio, con la presencia del Ministro de Ciencia y Tecnología en la época, Josep Piqué, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos. En el año 2008 se ratificó con un encuentro que reno-vaba el convenio, que coincidió con la exposición Salvadoriana dedicada al gabinete de curiosidades del siglo XVII que se custodia también en el IBB.

Edificio del IBB con el reflejo de la ciudad de Barcelona en la vidriera. Crédito: Alicia Alcaide.

El edificio se construye pensando en la investigación y en el patrimonio del antiguo edificio, y se proyecta para permitir continuar con la actividad investigadora, de manera que integra ya en el diseño la presencia de laboratorios moleculares, instalaciones muchas veces añadidas a posterior en otros edificios. A pesar de esta planificación, un cambio importante que se da es la compartimentación en despachos de un espacio originalmente diáfano pero que no satisfacía las necesidades de los investigadores.

La integración de la investigación

El edificio del IBB, 3.300 metros cuadrados divididos en tres plantas hechas de hormigón y vidrio, y rematadas con acero, corona el jardín, casi en la cima de la montaña de Montjuïc. Sus ventanas y vidrieras dan a los caminos que se expanden hacia la ciudad.

Por encima del herbario soterrado se erigen las dos plantas superiores: a nivel de sue-lo, un espacio dedicado a las exposiciones y otros espacios públicos, además de la sala polivalente y un museo, de vidrio transparente. Ya en la planta superior se ubican las oficinas de los investigadores y los laboratorios.

Los pisos ya distribuyen de forma clara las dos vertientes del Instituto: la investigación con sus oficinas y laboratorios; y el patrimonio, con el herbario y el Gabinete de curiosidades Salvador. Parte del patrimonio se constituye también a modo de biblioteca pública y el archivo, con un fondo de libros perteneciente al Ayuntamiento.

El edificio tiene un claro intento integrador en el paisaje, con el tono relativamente natural del acero corté, su baja altura y la planta soterrada de manera que no crea un gran impacto visual en el entorno. Se refleja así el trabajo que se realiza en el interior, asociado siempre con el medio natural. “El recogimiento que brinda el edificio del IBB, por su localización y características favorece mucho nuestra actividad investigadora. Es un privilegio tener esta tranquilidad con este concepto de edificio y en un espacio semi-natural.” explica Jesús Gómez-Zurita, director del instituto.

El IBB es hoy en día un edificio moderno que acoge y permite a su vez una investigación también moderna, que combina trabajo de oficina y de laboratorio. La construcción del edificio ilustra el cambio extremo de Montjuïc de tierra de escombros a centro de investigación, de creación de conocimiento, un cambio transformador del uso que se ha hecho de este espacio durante la historia de la ciudad.

Nuevo convenio.

Coincidiendo con el aniversario, este pasado mes de noviembre se firmó el nuevo convenio del Instituto para la próxima década. En este nuevo convenio, que puede consultarse aquí, el IBB se redefine como un centro mixto CSIC y el Consocio del Museo Ciencias Natura-les de Barcelona.

El convenio permitirá ligar el herbario, recurso botánico municipal, con la investiga-ción del CSIC de manera directa, enlazando el patrimonio y la experiencia del estudio del mismo. El edificio, por su parte, permite esta relación, alojando un herbario de gran tamaño y juntando en el mismo espacio su mantenimiento y la investigación ac-tiva sobre la botánica en el sentido más amplio.

Visitas al mariposario

Durante la primavera (marzo-junio) las escuelas pueden venir a visitar el mariposario los miércoles por la mañana. Para mayor información contactad con info@ibb.csic.es

Actualidad

Firmado el nuevo convenio del centro mixto con el acuerdo del CSIC y el Consorcio Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

Nuevo convenio con fecha del 10/11/2023.

Consulta aquí el convenio

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