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El calentamiento global: una amenaza para los fósiles vivientes

Las montañas del centro y del sudoeste de China (más las regiones limítrofes de Vietnam y Myanmar) albergan un importante contingente de los llamados “fósiles vivientes”, taxones relictos que a menudo representan los únicos representantes vivos de linajes ampliamente distribuidos por el hemisferio norte hace unos 15 millones de años (mediados del Neógeno). Aunque el ejemplo más conocido es el de Ginkgo biloba, hay decenas de especies que consiguieron sobrevivir en esta región de Asia Oriental debido a su notoria estabilidad climática continuada. Estas especies relictas, sin embargo, podrían correr diferente suerte con el agravamiento del cambio climático que se producirá durante las próximas décadas. Hace escasos años, y fruto de la colaboración internacional entre botánicos chinos, japoneses y de nuestro centro, se publicó un estudio en el que se preveía una importante reducción del hábitat de uno de estos fósiles vivientes, Davidia involucrata, para el año 2070.

Figura 1. Detalles de la morfología de D. sinicus y su hábito.

El mismo equipo de trabajo acaba de publicar en el número de septiembre de la revista Global Ecology and Conservation un artículo utilizando la misma metodología (modelización de nicho ecológico) con Dipentodon sinicus, un árbol relicto endémico de las montañas del sudoeste de China, el norte de Vietnam y el noreste de Myanmar. Se estimó su distribución potencial actual, que se proyectó a tres intervalos cronológicos diferentes: el último máximo glacial (hace 22.000 años), el Holoceno (hace 6.000 años) y el año 2070 (para este último caso, empleando dos de los escenarios de emisión del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el más optimista y el más pesimista). Partiendo de cerca de 200 registros de presencia de la especie y utilizando el algoritmo de máxima entropía, nos hemos topado con unos resultados similares a los obtenidos con D. involucrata y, por tanto, podría tratarse de un patrón para las especies relictas del Lejano Oriente: mientras que el área de distribución de D. sinicus se habría mantenido o incluso incrementado en el pasado, se espera una importante pérdida (superior a un tercio) de hábitats adecuados para la especie en el año 2070, que es más elevada con el escenario más pesimista (de cerca del 50%). Además, resulta especialmente preocupante el hecho que más del 70% del área de distribución potencial de esta especie está fuera de la red de espacios protegidos.

Figura 2. Comparativa de los hábitats potenciales de Dipentodon sinicus bajo las condiciones climáticas actuales y dos escenarios de emisión (RCP 2.6 y 8.5) para el año 2070, según tres modelos climáticos distintos (CCSM, GFDL y MPI).

Autores: Sonia Herrando-Moraira y Jordi López-Pujol

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